Ramón Jáuregui, el que durante años se presentó ante la opinión pública como el mejor constructor de puentes entre socialistas y católicos españoles, nos ha contado hoy cómo ve y entiende el PSOE las relaciones entre la Iglesia y la sociedad española. Ante las Cámaras de Popular Televisión, Jáuregui ha explicado que la mención explícita a la Iglesia Católica en la Constitución española es coyuntural y, por esta razón, transitoria.
No sorprende que desde el PSOE se considere la posibilidad de suprimir esa mención, habida cuenta de los derroteros laicistas que está adquiriendo la dirección del Partido. Lo que sí sorprende es el alarde de ignorancia que exhiben las gentes del PSOE. La Constitución española de 1978 no concede a la religión católica predominio alguno. Se limita a ordenar jurídica y políticamente lo que previamente existía en la sociedad española. Y lo que ya existía antes de 1978, quiérase, o no, es una presencia viva y vivificante de lo católico en la cultura y en la sociedad española sin la que es imposible explicar nuestra historia.
El reconocimiento específico a la Iglesia católica en la Constitución española no se opone a la libertad religiosa, que por cierto es uno de los criterios fundamentales de legitimación del orden constitucional, según enseña la Doctrina Social de la Iglesia. Es preciso que Jáuregui se ponga al día, al igual que sus compañeros del PSOE, no sea que tengan que acabar reconociendo su torpeza, cuándo no, su mala fe.