Hace unos días leía un texto que decía: “esta juventud está malograda hasta el fondo del corazón. Los jóvenes son malhechores y ociosos. Jamás serán como la juventud de antes. La juventud de hoy no será capaz de mantener nuestra cultura”. Bueno, pues parece que este texto se encontró escrito en un vaso de arcilla descubierto en las ruinas de Babilonia (actual Bagdad) y con una antigüedad de más de 4.000 años. Vamos que el llamado choque generacional no es un invento de nuestro tiempo, ni aquello de que “a los jóvenes no hay quien les entienda” nos lo podemos apropiar. Es algo casi asociado a nuestra naturaleza. Por eso hoy quiero recomendar dos novelas que tienen como punto central a la juventud, además en el momento crítico del paso a la edad madura.
La primera de ellas es La calle de la luna (Ediciones Ámbar), de Kiko Mendez Monasterio. Situada en el Madrid de hace más o menos una década, presenta la vida universitaria de un chico de otra provincia, la tentación de la vida nocturna, los diversos escarceos, y sobre todo el enfrentamiento a la fase en la que se muestra necesario abandonar la juventud y continuar hacia la madurez, con lo que con ello comporta. Es una novela interesante en este aspecto, y que además cuenta con un valor añadido, que es que suena a auténtico. Es decir, como inevitablemente adopta cierta jerga juvenil, esta nunca parece forzada. Vamos, que el autor parece que habla con conocimiento de causa.
El otro título que les propongo es Postales de invierno (Libros del Asteroide), de Ann Beattie. Esta vez la juventud retratada es la norteamericana de la época posterior el movimiento hippie. Muestra a través de Charles, su personaje principal, que ha comenzado su primer trabajo serio, el desencanto y el vacío tras las pomposas promesas de los años 60.
Las dos novelas tienen además otro punto en común, que es la importancia que se da, citando constantemente en su texto, a la música popular que acompaña el desarrollo de los personajes e incluso a veces supera el papel de mera parte del escenario.
No en vano existe un sitio web con la banda sonora de Postales de invierno (www.myspace.com/postalesdeinvierno), y me consta que el autor de La calle de la luna tiene en mente una iniciativa semejante.
La calle de la luna, de Kiko Mendez Monasterio, editado por Ámbar (www.ediambar.es).
Postales de Invierno, de Ann Beattie, editado por Libros del Asteroide (www.librosdelasteroide.com).